monologotipos-evolucion

Tipografía: Dejavu Sans Mono

¿En qué momento dejó esto de ser gracioso, si es que alguna vez lo fue? La idea original era simple: elegir un tema, crear un logo y escribir unos cuantos chistes sobre ese tema. ¿En qué momento se torció? Yo tenía claro que no quería hacer algo polémico ni transgresor, quería un sentido del humor tranquilo y reflexivo. Y me encuentro, creo, con dos problemas: que lo que me hace gracia no creo que tenga realmente gracia, es algo así como “yo sé que no es gracioso pero a mí me hace gracia” y lo que sí creo que puede ser gracioso, me da vergüenza escribirlo, pero no sé si es porque considero que es una patochada simplista (graciosa, sí, pero patochada simplista al fin y al cabo), o porque no quiero que se me tome por un simple patán. Que igual ése es el asunto en todos los casos: que soy un simple patán pero no quiero que todo el mundo lo sepa. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la evolución? Pues con lo que me pasa cada vez que hago algo: que el resultado final es “lo de menos”. Sí, sí, ya lo sé, todo eso de disfruta el camino, el viaje es el fin… pero no, hay algo más. Y es que creo que el resultado final no es totalmente auténtico porque ha pasado por demasiados filtros, mis propios filtros: de lo que yo considero qué se entiende y qué no se entiende, si está bien hilado o no está bien hilado, si hay una coherencia o no hay una coherencia… cuando mi intención era hacer algo más orgánico, más vivo.

Pues hazlo orgánico, no filtres, diréis. Y decís bien pero… pero es que tampoco le veo mucho sentido a lanzar ideas, frases, situaciones inconexas, con personajes faltos de coherencia, ininteligibles… porque precisamente el reto es conseguir un texto, un gráfico, una viñeta donde todo encaje pero sin que estén todas las piezas. Igual debería empezar por hacer puzles con todas las piezas y con pocas piezas. Seguramente mi problema sea que no tengo claro cuales son las piezas fundamentales del puzle y cuales las accesorias. Es como dibujar un triángulo encima de un rectángulo y al lado, otro triángulo encima de otro rectángulo (algo que casi todo el mundo interpretaría como dos casas) y querer que haya personas que interpreten uno como una casa y otro como un sobre. Pues le voy a poner un cuadrado arriba a la izquierda al sobre modo de sello. Pues eso puede confundirse con una ventana. ¿Por qué no le pones una puerta, o una chimenea, o varias ventanas a la casa? ¿O unas líneas a modo dirección al sobre? Es que ahí está otro problema, creo que también tengo miedo a resultar obvio, intento seguramente con demasiados esfuerzos, aparentar un punto de vista original y eso también hace confuso el resultado. Y diréis, vale, lo que tú quieras. ¿Pero la evolución, no venías a hablar de la evolución?

La evolución, la evolución. Sí, venía a hablar de la evolución pero… no sé si tengo muy claro qué es evolucionar. ¿Toda transformación es evolución? ¿Existe la evolución negativa? ¿Crecer entendido como aumentar de tamaño es evolucionar? ¿Y si al evolucionar no nos adaptamos para vivir sino que nos preparamos para morir? Todo apunta a que el ser humano se extinguirá y eso no debería ser ningún drama. Lo que sí es un drama es que seamos nosotros mismos los que aceleremos el proceso. Y lo que sucede en realidad es que unos pocos están malgastando el presente de unos muchos y sacrificando el futuro de todos porque… no sé por qué. De verdad que no lo sé. Imaginad que tenéis unas cervezas frías dentro de una nevera que se acaba de estropear. Un amigo llegará dentro de 5 horas para ayudaros a mover unos muebles y tomar esas cervezas. ¿Qué haríais? ¿Os bebéis las cervezas antes de que se calienten sin que haya llegado vuestro amigo? ¿Intentáis que un técnico venga un sábado a arreglar la nevera? ¿Le pedís a vuestro vecino si os puede guardar las cervezas y le decís que se una a vosotros más tarde? Seguro que se os ocurren más opciones para que vosotros y vuestro amigo podáis disfrutar de esas cervezas frías. Habrá gente que no le de la más mínima importancia a las cervezas y habrá gente que mataría hasta a su amigo para tener más cerveza después de que éste le haya ayudado. Sí, sí, estoy exagerando pero ya me entendéis.

Bien, lo que está sucediendo en el mundo es que la gran mayoría ha decidido centrarse en las cervezas y no en mover los muebles. Por no mencionar el hecho de que existen los bares, que son unos sitios perfectos para ir con los amigos a tomarse unas cervezas después de mover los muebles. Y cuando te centras demasiado en tus cervezas, no esperas por nadie, no intentas hacer nada por nadie y no pides nada a nadie. Todos nos estamos bebiendo las cervezas solos. Pero no todos por los mismos motivos: porque para pensar en las cervezas de un amigo, hay que tener amigos, para llamar a un técnico hace falta dinero, para pedirle algo a un vecino hay que relacionarse con ese vecino. Y entre los amigos, el dinero y los vecinos, ¿dónde estamos poniendo el foco? Pues en el dinero. Yo me acuerdo cuando tenía 20 años que no entendía la vida sin amigos ni vivir donde no estuvieran mis amigos; el dinero era necesario pero nunca se me ocurrió que tenía que acumularlo para nada, lo quería para vivir; y los vecinos… ¿eso qué es? Y ahora con 44 años no pienso lo mismo de los amigos, ni del dinero ni de los vecinos. ¿He evolucionado? Yo no lo definiría así. ¿Soy mejor de lo que era a los 20 años? Tampoco diría eso. ¿Entonces? Pues creo que lo que pasa es que la opinión que uno tenga de los amigos, el dinero y los vecinos, depende completamente de cómo son tus amigos, del dinero que necesites y de si los vecinos tienen niños o perros o no. Es broma, es broma. Lo de los vecinos es algo bastante más complejo de lo que a priori pueda parecer. Voy hasta a cambiar de párrafo.

Los vecinos. ¿Qué pasa con los vecinos? ¿Por qué hay personas que se llevan estupendamente con sus vecinos vivan donde vivan y personas que todo lo contrario? Os lo voy a contar: aquí la cuestión no son los vecinos, son las personas. Pero si todos los vecinos son personas, ¿qué tontería es ésta? Ya, ya, ya… Digamos que hay que separar a tu yo vecino de tu yo persona. Si en tu mundo ideal como persona, elegirías no tener vecinos en un radio de, por ejemplo, 1 km. nunca vas a ser buen vecino, y si no eres buen vecino nunca vas a ser feliz viviendo con vecinos. ESTO ES UN GRAN PROBLEMA al que no se le da la importancia que merece. El mundo sería un lugar mejor si todas las personas que no quieren tener vecinos pudieran vivir sin vecinos. Y una cosa más, os voy a decir, muchos se darían cuenta que no es tan maravilloso vivir sin vecinos. Y esto es un caso de “no tengo pruebas pero tampoco dudas”. ¿Estoy diciendo que no se puede ser feliz sin vecinos? No. Estoy diciendo que la mayoría de las personas no serían felices viviendo solas aunque ellas piensen que sí. Pero no tener vecinos no es estar solo. Ya, ya, ya… Os diré una cosa más, un poco sí que es, pero eso es una idea/opinión mía, que no pretendo que compartáis porque hasta yo soy consciente de que es bastante posible que sea una idea equivocada.

La evolución, la evolución. A ver… ¿por dónde sigo? Las personas, los vecinos, la comunidad, el barrio, la ciudad… ¿Hacia dónde os parece que evoluciona todo esto? Yo creo que hacia nada bueno porque la sociedad que hemos creado funciona así (para la gran mayoría): necesitas un trabajo para ganar dinero para gastar dinero para que alguien acumule dinero. Con matices, pero es así. Y la consecuencia es que el trabajo se está concentrando cada vez más en menos sitios; todos queremos/necesitamos vivir cerca del trabajo; no hay sitio para todos; unos viven mejor y otros viven peor. FIN. Esto es lo que le gustaría a unos pocos, pero la realidad no es exactamente así. Puede que para unas poquísimas personas sea así, y consigan mantener su estatus toda su vida, 80, 90 o 100 años. Pero de todos esos que vivimos peor, algunos intentarán vivir mejor, y lo conseguirán, lo están consiguiendo, y cambiarán las cosas. Puede que tú ni yo lleguemos a verlo, pero cambiarán. ¿Cuál es el problema? Que esto es siempre así, las cosas cambian muy despacio y nunca dejarán de hacerlo, de algunas veremos los resultados pero de otras no. Creo que todos vivimos con una cierta esperanza de que el mundo cambie a mejor durante nuestra vida, tenemos como una idea de que cuando llegamos el mundo era así, y cuando nos vayamos será así, mejor. Y esto tiene dos problemas: uno, no sabemos cuando nos vamos a ir, tenemos una previsión; dos, es algo que aunque esté sucediendo, posiblemente no lo vemos, y casi seguramente no lo disfrutamos. Pero es que las cosas son así y no pueden ser de otra manera en este caso: no hay forma de arreglar el mundo de una forma concreta ni aunque todos nos pusiésemos de acuerdo en lo que queremos.

Voy a intentar ir un poco más allá, y ya sabéis que cuando yo voy más allá no suelo ir a un sitio mejor… El ciclo de la vida, es el que es: todas las personas, absolutamente todas, que estaban vivas en 1850 están muertas. No hay nadie que dure en el mundo más de 150 años. Pero imaginemos que viviésemos esos 150 años y dividámoslos en tres bloques. ¿Qué sucedería aquí? Que compartiríamos nuestro primer bloque de 50 años con el segundo bloque de 50 años de otras personas y el tercer bloque de 50 años, y último, de otras personas. Bien, los objetivos de cada bloque son diferentes, todos pasamos por los mismos bloques, pero no pasamos por esos bloques en las mismas circunstancias. ¿Consecuencias? Nuestros objetivos en el primer bloque no son los mismos que los objetivos de los que estaban en el primer bloque 50 años antes ni estarán 50 años después. Y esto con todos los bloques. ¿Qué tenemos aquí, entonces? UN CONFLICTO. En el monologotipo sobre la sociedad, os decía que la resolución de un conflicto depende más de la pregunta que planteas que de la respuesta que das. Pues la pregunta aquí debería ser buscar lo mejor y lo más justo para los 150 años en su conjunto, aceptando lo que queríamos en el primer bloque cuando estamos en el tercer bloque y sean otros quienes lo disfruten. Y esto no lo conseguiremos jamás porque no somos buenos manejando largos periodos de tiempo.

La evolución, la evolución… ¡La evolución no existe! Por lo menos en nuestro caso. Lo que hacemos es transformar unas cosas cuando estamos en uno de los bloques para volver a transformarlas cuando estamos en el siguiente y lo mismo cuando estamos en el último y definitivo bloque de 50 años. Pero es que además, hay algo que lo complica todo un poco más, y es el hecho de que el tiempo de vida no es el único factor influyente, también lo son tus circunstancias en ese tiempo de vida, que no son iguales para todos ni nunca lo serán porque es imposible. ¿Alguien le ve sentido a un mundo en el que todos seamos abogados… o diseñadores… o médicos… o ponga aquí cualquier profesión? No tiene sentido. Bueeeeeno, voy a ir otra vez un poco más allá. Sí hay alguna profesión sí tiene sentido que ejerzamos todos: agricultor y/o ganadero. Y en algún momento casi fue así, básicamente porque si no te morías. Si no comes, te mueres. Y para poder comer, necesitas algo que comer. El problema es que siempre, desde el inicio de los tiempos, ha habido quien no ha dado palo al agua. Y han sido precisamente ésos, los que han tomado las decisiones que afectan a la vida de todos los demás. Porque para poder estar sin hacer nada, alguien tiene que hacer algo más que lo que le corresponde. Y esto es lo que no puede ser y estamos permitiendo en esta nuestra inexistente evolución.

Hagamos otro ejercicio de imaginación. Imaginemos que entre todos decidimos algo así: a ver, somos 8000 millones camino de los 9000 millones. Tenemos tanta superficie de agua, tanta de selvas, bosques y prados… ¿Cuanta superficie es necesaria para construir 10000 millones viviendas iguales con su pequeña parcela de plantación? Pues tanta. ¿Cuánto tiempo nos llevaría? Pues tanto. Pues pongámonos a ello. ¿Todos de acuerdo? Creo que todos sabemos la respuesta a esta pregunta. ¿Pero sabemos si en una votación de mayoría simple, ganaría el sí o el no? ¿Qué creéis? Pensadlo bien, si queréis, reflexionad, malditos. Yo no voy a decir lo que creo. Pero sí diré otra cosa, decía antes que la evolución no existe, pero la cosa no es exactamente así. No existe la evolución que todos tenemos un poco en la cabeza: una que empieza aquí y así, y “termina” allá y asá, y en la que las cosas AVANZAN: más conocimiento y más salud, que son los factores clave del ser humano como especie. Nuestra evolución es uno de los mayores ejercicios de improvisación de la naturaleza. Y lo más gracioso, que igual no es gracioso pero a mi me hace gracia, es que improvisamos sobre unos hechos que nosotros mismos creamos pensando que siempre encontraremos una solución, otra solución. Pero no siempre va a haber una solución. Y esto es gracioso porque es verdad. El sol traerá la soledad. Y eso también es evolución.

La evolución no nos tiene en cuenta y nosotros no tenemos en cuenta a la evolución porque no somos capaces de asimilarla por el espacio de tiempo que estamos vivos y por el tiempo que tiene y tendrá el espacio. ¿Conocéis la película Mi vida sin mi? Imaginad que todos viviésemos una especie de “Mi mundo sin mi” y actuásemos y nos comportásemos de forma que cuando no estemos todo quede bien, todo lo bien que pueda estar el mundo sin nosotros, y siendo plenamente conscientes de que somos valiosos gracias a las personas que comparten el mundo precisamente ahora con nosotros, estén en el primer bloque o en el último, en esta circunstancia o en aquella otra… Imaginad, imaginad, malditos… y poneos protector solar.

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